Calculadoras de matemáticas

Las cuentas de siempre, bien hechas y sin publicidad encima.

Sobre esta familia

Aquí lo que importa no es solo el resultado: es el desarrollo. Todas enseñan la cuenta escrita, para copiarla en el cuaderno o para comprobar que lo que hiciste a mano estaba bien.

Y se hilan fino donde casi nadie lo hace. Quitar el 21 % a un precio no es restarle el 21 %: es dividir entre 1,21, y esa confusión es el error más repetido de internet. La calculadora de porcentajes enseña las dos cifras a la vez y explica cuál es cuál.

Qué calculadora contesta cada pregunta

Dónde se pierden los ejercicios

Casi nunca en la fórmula: casi siempre un paso antes. En la regla de tres, al decidir si la proporción es directa o inversa, y la pregunta que lo resuelve es siempre la misma: si una magnitud sube, ¿la otra sube o baja? En la ecuación de segundo grado, al ordenarla, por un signo que cambia al pasar un término al otro lado. En las fracciones, al sumarlas sin buscar antes el denominador común. Y en el m.c.d., al colar un factor que no está en todos los números: «común» quiere decir en todos, no en alguno.

La nota media tiene su propia trampa. Sumar las notas y dividir entre cuántas son solo vale si todas pesan lo mismo, y casi nunca pesan lo mismo: un 4 en un trabajo que vale el 30 % y un 8 en un examen que vale el 70 % no dan un 6, dan un 6,80. Cada calculadora de esta familia explica su error típico al lado del resultado, que es donde sirve.

Todas funcionan enteras dentro de tu navegador: lo que escribes no viaja a ningún servidor y desaparece al cerrar la pestaña. Sin registro y sin instalar nada.