Números romanos
Escribe 1994 o escribe MCMXCIV: el campo es el mismo.
Vale un número (1994) o un número romano (MCMXCIV): se distingue solo.
Revisa lo que has escrito.
100 % privado — la conversión se hace en tu dispositivo. Lo que escribas no se envía a ningún servidor.
Del 1 al 3.999, que es hasta donde llegan las siete letras sin barras encima. Al leer un número romano se aplican las reglas al pie de la letra: IIII, IL o XXXX no se traducen a la brava, se avisa de qué regla incumplen y cuál es la forma correcta. Al escribir se admiten minúsculas y espacios sobrantes; la respuesta sale siempre en mayúsculas.
Los siete símbolos
Con estas siete letras se escribe cualquier número romano. No hay más, y no hay ninguna por encima de la M.
| Símbolo | Valor | Cómo se comporta |
|---|---|---|
| I | 1 | Se repite hasta tres veces (III). Resta a la V y a la X. |
| V | 5 | No se repite nunca. No resta nunca. |
| X | 10 | Se repite hasta tres veces (XXX). Resta a la L y a la C. |
| L | 50 | No se repite nunca. No resta nunca. |
| C | 100 | Se repite hasta tres veces (CCC). Resta a la D y a la M. |
| D | 500 | No se repite nunca. No resta nunca. |
| M | 1000 | Se repite hasta tres veces (MMM). No resta a nada: no hay nada mayor. |
Los que se repiten son los de las potencias de diez (I, X, C, M) y los que no, los de los cincos (V, L, D): dos cincos son un diez, y para el diez ya hay letra. La misma lógica explica por qué solo restan I, X y C.
Años cercanos al 1994
La fila resaltada es la tuya. Cambia el número de arriba y esta tabla se mueve con él.
| Año | En números romanos |
|---|---|
| 1989 | MCMLXXXIX |
| 1990 | MCMXC |
| 1991 | MCMXCI |
| 1992 | MCMXCII |
| 1993 | MCMXCIII |
| 1994 | MCMXCIV |
| 1995 | MCMXCV |
| 1996 | MCMXCVI |
| 1997 | MCMXCVII |
| 1998 | MCMXCVIII |
| 1999 | MCMXCIX |
Cómo se usa
-
1. Escribe lo que tengas
Un número del 1 al 3.999 o un número romano, en el mismo campo. No hay que elegir el sentido: 1994 y MCMXCIV no se parecen en nada, así que se detecta solo. Valen las minúsculas y sobran los espacios de más.
-
2. Mira la descomposición
Debajo de la conversión aparece de dónde sale: MCMXCIV = M (1000) + CM (900) + XC (90) + IV (4). Es lo que convierte un montón de letras en un número que se entiende, y lo que hay que saber para escribir el siguiente sin ayuda.
-
3. Si te avisa, hazle caso
Al leer se aplica la norma entera. Si escribes IIII, IL o XXXX no se traduce por las buenas: se dice qué regla incumple y cuál es la forma correcta. Suele ser justo lo que venías a comprobar.
Las tablas, ya hechas
Si lo que buscas no es un número suelto —una fecha entera, la tabla de los años— está aquí y no hay que convertir nada.
Las reglas de los números romanos, con lo que no vale y por qué
El sistema romano no es posicional: no hay unidades, decenas y centenas ocupando cada una su sitio. Es un sistema de suma de símbolos, y un número romano se lee de izquierda a derecha sumando lo que va apareciendo. Esa es toda la idea. Las reglas que vienen ahora existen para que cada número tenga una sola forma correcta, no varias.
Las siete letras y su valor: I 1, V 5, X 10, L 50, C 100, D 500, M 1000. Se alternan las potencias de diez (I, X, C, M) con sus cincos (V, L, D), y esa alternancia explica casi todo lo demás.
1. De mayor a menor, sumando
Los símbolos van colocados de más valor a menos, y se suman: MMXXVI es 1000 + 1000 + 10 + 10 + 5 + 1 = 2026. Si un número se lee de corrido sin sorpresas, es que no lleva ninguna resta.
2. I, X, C y M se repiten como mucho tres veces
III son 3, XXX son 30, CCC son 300 y MMM son 3000. La cuarta repetición no existe: IIII no vale, es IV. Igual con XXXX, que es XL, y con CCCC, que es CD. El motivo es de lectura, no de aritmética: cuatro palotes seguidos hay que contarlos, y una resta se ve de un golpe.
3. V, L y D no se repiten nunca
Son los cincos, y dos cincos son un diez: VV serían 10, y para el 10 ya está la X. Escribir VV, LL o DD es como escribir «cinco cinco» en vez de «diez». Por eso VV, LL y DD no existen nunca, ni siquiera separados por otras letras si el resultado se puede decir más corto.
4. Solo restan I, X y C, y solo delante de los dos siguientes
Esta es la regla donde falla todo el mundo, y la que hace que existan las seis parejas que hay que aprenderse de memoria:
- IV = 4 y IX = 9 — la I resta a la V y a la X.
- XL = 40 y XC = 90 — la X resta a la L y a la C.
- CD = 400 y CM = 900 — la C resta a la D y a la M.
Seis. No hay una séptima. Un símbolo solo puede restar al inmediato superior y al siguiente, nunca a algo que esté más lejos en la tabla. De ahí salen los errores clásicos:
- IL no es 49. La I no llega hasta la L. El 49 se parte en 40 + 9, y cada trozo tiene su forma: XLIX.
- IC no es 99. Mismo motivo: 99 es 90 + 9, o sea XCIX.
- IM no es 999. Se parte en 900 + 90 + 9: CMXCIX.
- VX no es 5. La V no resta jamás, ni la L ni la D tampoco. El 5 es V, a secas.
Y hay una regla más, la que menos se cuenta: una resta ocupa dos letras y no admite nada suelto delante. IIX no es 8 —el 8 es VIII— y VIV no es 9 —el 9 es IX—. La resta es una pieza cerrada, no una operación que se pueda encadenar.
Por qué esta calculadora no traga IIII
Cualquiera entiende que IIII quiere decir 4. Pero entenderlo y darlo por bueno no es lo mismo, y quien escribe un número romano en un conversor casi siempre está comprobando si lo ha escrito bien. Un conversor que responde «4» sin decir nada le está confirmando un error que va a acabar en un tatuaje, en una lápida o en la portada de un trabajo.
Así que aquí se lee estricto: si lo escrito incumple una regla, no se convierte. Se dice qué regla es y cuál sería la forma correcta. Es más trabajo para la herramienta y menos cómodo para quien tenía prisa, pero es la única respuesta que sirve para algo.
Entonces, ¿por qué los relojes ponen IIII?
Porque una esfera de reloj no es un texto: es un dibujo. En la inmensa mayoría de los relojes de agujas con números romanos —de las catedrales al Big Ben, y en prácticamente toda la relojería clásica— el cuatro es IIII y no IV, y no es un error repetido durante siglos: es una convención con sus motivos.
El más sólido es el equilibrio visual. Con IIII, la esfera queda repartida en tres tercios muy limpios: del I al IIII solo hay íes, del V al VIII manda la V, y del IX al XII manda la X. Además, el IIII de las cuatro pesa lo mismo que el VIII de las ocho, justo enfrente, y la esfera no se ve coja. Con IV, el cuatro queda flaco frente al ocho.
Hay más explicaciones circulando, y conviene tomárselas como lo que son: anécdotas verosímiles, no historia probada. Que si evitaba empezar por IV, las dos primeras letras de IVPPITER (Júpiter) en latín clásico. Que si un rey —Luis XIV es el candidato habitual— se emperró y nadie le llevó la contraria. Que si al fabricar los números en molde salían cuentas más redondas: veinte íes, cuatro úes y cuatro equis, un molde de cada. Ninguna está documentada de forma concluyente; la del equilibrio se sostiene sola con solo mirar una esfera.
Lo importante para el uso: IIII es válido en una esfera de reloj y no lo es en un número escrito. Son dos contextos distintos. En un texto, en una fecha o en un examen, el 4 es IV.
Para qué se siguen usando hoy
Ya no se usan para calcular —hacer una multiplicación en romano es un castigo—, sino para nombrar y ordenar. Donde te los vas a encontrar:
- Siglos: el siglo XXI, el arte del XVIII. En español el siglo va siempre en romano.
- Reyes y papas: Felipe VI, Isabel II, Juan Pablo II. Y los ordinales de dinastías y de nombres repetidos.
- Capítulos, tomos y actos: el capítulo IV, el tomo II, el acto III. En los libros clásicos, las páginas del prólogo también van en romano y en minúscula (i, ii, iii).
- Ediciones y congresos: el XXXIII Congreso, la LVIII edición de un festival.
- Créditos de películas y series: el año de copyright al final, en romano —MCMXCIV—, que es de donde llega media gente a una página como esta. La costumbre viene del cine antiguo, y hay quien sostiene que servía para que no cantara tanto la edad de una película en reestreno.
- Deporte y varios: la Super Bowl LVIII, los cuadrantes de un gráfico (I a IV), las plantas de algunos edificios, la numeración de guerras mundiales.
En todos esos casos el romano no se está usando por comodidad, sino por lo que transmite: orden, jerarquía y una cierta idea de permanencia.
Más allá del 3.999: las barras
El tope de 3.999 no es un capricho de esta calculadora: es donde se acaban las siete letras. La M no pasa de tres seguidas (MMM = 3000) y no hay ningún símbolo por encima de ella, así que MMMCMXCIX = 3999 es el número más grande que se puede escribir sin inventar nada.
Para seguir subiendo se usa el vinculum: una barra horizontal encima del símbolo que multiplica su valor por mil.
- = 5000 · = 10 000 · = 50 000
- = 100 000 · = 500 000 · = 1 000 000
Con eso, 4000 es —la barra cubre las dos letras— y 1 500 000 es . Lo que queda por debajo del millar se escribe a continuación, sin barra y con las reglas de siempre: 5342 es CCCXLII. Para números astronómicos existió incluso la barra doble, que multiplica por un millón.
Antes del vinculum se usó el apostrophus, con paréntesis invertidos: CIƆ para 1000 e IƆ para 500. Al escribirlos deprisa durante siglos acabaron deformándose, y de ahí salieron precisamente la M y la D que usamos hoy.
Esta calculadora se para en 3.999 a propósito. Una barra encima de una letra no es un carácter que se pueda teclear en un campo de texto —hace falta un combinador Unicode o un dibujo—, y una herramienta que aceptara «IV con barra» escrito de cualquier manera sería una fuente de líos, no una ayuda. Si necesitas escribir uno de esos números, la tabla de arriba te da la equivalencia y el resto es tipografía.
Qué hace esta herramienta y qué deja fuera
Convierte enteros del 1 al 3.999 en los dos sentidos, enseña la descomposición y valida el romano contra la norma estándar completa: repeticiones, restas permitidas y orden. Acepta minúsculas, ignora los espacios y devuelve siempre en mayúsculas.
No hace números con barras, no hace cero, ni negativos, ni decimales, ni fracciones romanas por doceavos (uncia, semis y compañía, que eran un sistema aparte). Tampoco acepta variantes históricas como el apostrophus ni las formas sueltas que aparecen en inscripciones antiguas, donde la notación todavía no estaba fijada y se ven cosas que hoy no valdrían. Se ciñe a la norma que se usa hoy, que es la que se necesita para escribir un siglo, una fecha o un capítulo sin equivocarse.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se escribe 1994 en números romanos?
1994 es MCMXCIV, y se entiende partiéndolo: M son 1000, CM son 900 (mil menos cien), XC son 90 (cien menos diez) e IV son 4 (cinco menos uno). Sumados, 1000 + 900 + 90 + 4 = 1994. El truco para escribir cualquier número es separarlo en miles, centenas, decenas y unidades y traducir cada trozo por su cuenta: 1994 se parte en 1000 + 900 + 90 + 4 y cada sumando tiene su forma fija.
¿Por qué IIII no vale si en los relojes aparece?
Porque en la notación estándar la I no se repite más de tres veces seguidas: el 4 se escribe IV. En las esferas de reloj se usa IIII por razones de esfera, no de aritmética: con IIII, la mitad izquierda del reloj lleva solo íes, la derecha equilibra con las X y el conjunto se lee simétrico frente al VIII de enfrente. Es una convención relojera de siglos, muy anterior a que la notación se fijara, y convive con la regla sin contradecirla: en un texto, 4 es IV.
¿Por qué 49 no es IL?
Porque solo restan la I, la X y la C, y solo delante de los dos símbolos que les siguen en la tabla. La I puede restar a la V y a la X (IV, IX) y a nada más: IL e IC no existen. El 49 se descompone en 40 + 9, y cada trozo tiene su forma: XL para el 40 e IX para el 9. Así que 49 es XLIX. Por el mismo motivo, 99 no es IC sino XCIX, y 999 no es IM sino CMXCIX.
¿Cuál es el número romano más grande?
Con las siete letras normales, el mayor es 3999: MMMCMXCIX. El tope sale de que la M no se repite más de tres veces (MMM = 3000) y de que no hay ningún símbolo por encima de ella. Para seguir subiendo hay que poner una barra encima —el vinculum—, que multiplica el símbolo por mil: V con barra son 5000 y X con barra son 10 000. Esta calculadora se para en 3999 porque una barra encima no es una letra que se pueda teclear.
¿Cómo se escribe el cero en números romanos?
No se escribe: el sistema romano no tiene cero. Es un sistema de suma de símbolos, no posicional, así que nunca necesitó una marca para el hueco vacío como la necesitan el 105 o el 1004 en nuestra notación. Cuando en la Edad Media hizo falta un cero en tablas astronómicas escritas en romano, se ponía la palabra nulla, o su inicial N. Por eso esta calculadora empieza en el 1 y avisa si se le escribe un 0.
¿Se pueden escribir decimales o números negativos en romano?
No. No hay coma decimal ni signo menos. Los romanos manejaban fracciones, pero por otro camino: en doceavos del as, cada uno con su nombre y su símbolo propios (uncia un doceavo, semis un medio, y así). No eran estas siete letras, y no forman parte de la notación que se usa hoy. Esta calculadora trabaja solo con enteros del 1 al 3999.
¿Para qué se siguen usando los números romanos?
Para nombrar más que para contar. Los siglos (siglo XXI), los reyes y papas (Felipe VI, Juan Pablo II), los capítulos y tomos de un libro, los actos de una obra de teatro, los números de un congreso o una edición (XXXIII Festival), las plantas de algunos edificios, los cuadrantes de un gráfico, la numeración de las Super Bowl y, muy a la vista, el año de copyright en los créditos de las películas y series. Ahí no se hacen cuentas con ellos: se usan porque señalan orden y dan un aire de permanencia.
¿Cómo se escriben los números por encima de 3.999?
Con una barra horizontal encima del símbolo, llamada vinculum, que multiplica su valor por mil: V con barra son 5000, X con barra 10 000, C con barra 100 000 y M con barra un millón. Así, 4000 se escribe IV con barra sobre las dos letras, y 1 500 000 sería MD con barra. La parte por debajo del millar se escribe debajo, sin barra y con las reglas de siempre. También existió el apostrophus, con paréntesis invertidos —CIƆ para 1000, IƆ para 500—, del que salieron por deformación la M y la D.
¿Por qué esta calculadora no acepta IIII o XXXX si se entienden?
Porque entenderlo y darlo por bueno no es lo mismo. Quien escribe un romano en una calculadora suele estar comprobando si lo ha escrito bien: un conversor que traga IIII y responde 4 sin decir nada le confirma un error. Aquí se lee estricto y se dice qué regla se ha roto y cuál es la forma correcta, que es la información que hacía falta. La conversión, en cambio, no se hace: lo que está mal escrito no se convierte.
¿Guardáis mis datos?
No. Todo el cálculo se hace dentro de tu navegador. Lo que escribas no sale de tu dispositivo: no hay servidor que lo reciba ni base de datos donde guardarlo. Puedes comprobarlo activando el modo avión y viendo que la calculadora sigue funcionando.
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