Zonas de frecuencia cardíaca
Tus cinco zonas, en pulsaciones.
En lpm. Karvonen usa tu reserva: de 60 a 180.
Revisa los datos introducidos.
| Zona | Para qué | Karvonen | % FC máx |
|---|---|---|---|
| Z1 Recuperación | Soltar piernas | 120–132 | 90–108 |
| Z2 Base aeróbica | El fondo | 132–144 | 108–126 |
| Z3 Aeróbico | Ritmo medio | 144–156 | 126–144 |
| Z4 Umbral | Series largas | 156–168 | 144–162 |
| Z5 Máxima | Sprints | 168–180 | 162–180 |
Tu zona 2 va de 132–144 lpm por Karvonen, o de 108–126 lpm aplicando el porcentaje directo sobre la FC máxima. Son 24 lpm de diferencia en el mismo cuerpo y el mismo día: la diferencia entre trotar y andar. Antes de fiarte de las zonas de tu reloj, mira cuál de los dos métodos usa.
Y la propia FC máxima es una estimación: la desviación típica de estas fórmulas ronda los 12 lpm, así que la tuya real podría estar entre 168 y 192 lpm.
100 % privado — los cálculos se hacen en tu dispositivo. Ni tu edad ni tu pulso en reposo se envían a ningún servidor.
Estas cifras son orientativas y no son consejo médico. Salen de estimar tu frecuencia cardíaca máxima con la fórmula de Tanaka (208 − 0,7 × edad) y repartir las zonas por convención, no de una prueba de esfuerzo ni de un profesional que te haya visto. La desviación típica de estas fórmulas ronda los 10-12 lpm: para una persona concreta pueden fallar 20 pulsaciones. Si tienes un problema cardíaco, hipertensión, tomas medicación para el corazón —los betabloqueantes bajan el pulso lo suficiente como para que estas zonas dejen de servir— o vuelves a entrenar después de años parado, el rango de esfuerzo lo marca tu médico y no una fórmula.
La FC máxima según la edad
Lo que dice cada fórmula, y lo que se llevan entre ellas. La fila de tu edad se señala sola al usar la calculadora de arriba.
| Edad | Tanaka (208 − 0,7 × edad) | Clásica (220 − edad) | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 20 años | 194 lpm | 200 lpm | −6 lpm |
| 25 años | 191 lpm | 195 lpm | −4 lpm |
| 30 años | 187 lpm | 190 lpm | −3 lpm |
| 35 años | 184 lpm | 185 lpm | −1 lpm |
| 40 años | 180 lpm | 180 lpm | las dos coinciden |
| 45 años | 177 lpm | 175 lpm | +2 lpm |
| 50 años | 173 lpm | 170 lpm | +3 lpm |
| 55 años | 170 lpm | 165 lpm | +5 lpm |
| 60 años | 166 lpm | 160 lpm | +6 lpm |
| 65 años | 163 lpm | 155 lpm | +8 lpm |
| 70 años | 159 lpm | 150 lpm | +9 lpm |
| 75 años | 156 lpm | 145 lpm | +11 lpm |
| 80 años | 152 lpm | 140 lpm | +12 lpm |
La diferencia es lo que le sobra o le falta a «220 − edad» comparada con Tanaka. A los 40 años las dos dan lo mismo; a los 80, doce pulsaciones, que es el ancho entero de una zona. Ninguna de las dos mide nada: las dos estiman, y con un margen de unas 10-12 pulsaciones arriba o abajo.
La prueba del habla
Sin reloj y sin fórmulas. Es menos precisa que las pulsaciones, pero es tuya y no la estropea el calor, el café ni una noche mala.
| Zona | Cómo hablas | Cuánto aguantas |
|---|---|---|
| Z1 Recuperación | Charlas sin enterarte | Todo el día |
| Z2 Base aeróbica | Frases enteras, respirando entre ellas | Horas |
| Z3 Aeróbico | Frases cortas | Una hora larga |
| Z4 Umbral | Palabras sueltas | De 10 a 40 minutos |
| Z5 Máxima | Ni una palabra | Segundos o pocos minutos |
Si puedes cantar, vas por debajo de la zona 2. Si no puedes decir una frase entera, ya no estás en zona 2 por mucho que lo diga el reloj.
Cómo se usa
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1. Tu edad
Es lo único imprescindible: de ahí sale tu frecuencia cardíaca máxima estimada, y de ella salen las cinco zonas. Con los años cumplidos basta.
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2. Tu pulso en reposo
Opcional, pero es lo que cambia la tabla de verdad. Tómatelo al despertar, tumbado y antes de levantarte. Si no lo sabes, deja el campo vacío y las zonas saldrán por porcentaje directo.
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3. Compara los dos métodos
Con el conmutador eliges cuál manda, y con «Comparar» ves la otra columna al lado. Esa diferencia es la que explica por qué tu reloj te dice otra cosa.
«220 − edad» no salió de ningún estudio
Es la fórmula más repetida del deporte popular y no tiene detrás ninguna investigación. Apareció a principios de los años setenta como una línea trazada a ojo sobre una nube de datos reunidos de estudios previos, se publicó sin pretensión de precisión y se quedó por lo que tiene de memorizable: un número redondo menos tu edad. Nunca se validó y sus propios autores no la presentaron como una medida.
La alternativa que se maneja hoy salió en 2001 de un metaanálisis de más de trescientos estudios firmado por Tanaka, Monahan y Seals, y da 208 − 0,7 × edad. Es la que usa esta calculadora. La diferencia entre las dos no es un matiz teórico, y tiene una forma curiosa: se cruzan exactamente a los 40 años.
No hace falta creerlo, se resuelve en una línea: si igualas las dos fórmulas, 208 − 0,7a = 220 − a, te queda 0,3a = 12 y por tanto a = 40. A los 40 años las dos dan 180 lpm y no hay discusión. Por debajo de 40, la clásica se pasa —a los 20 años dice 200 cuando Tanaka dice 194—; por encima, se queda corta, y a los 70 ya falla en nueve pulsaciones. A los 80, en doce: el ancho entero de una zona de entrenamiento.
Dicho lo cual, conviene no cambiar una superstición por otra. Tanaka también es una media de población, no una medida tuya: la desviación típica de estas fórmulas ronda las 10 o 12 pulsaciones, así que dos personas de la misma edad pueden tener máximas separadas por 20 lpm y las dos ser perfectamente normales. Una fórmula te dice por dónde anda el centro del rebaño, no dónde estás tú.
Las dos maneras de repartir las zonas, y por qué no dan lo mismo
Aquí está el segundo hecho que casi nadie cuenta, y es más práctico que el anterior. Una vez que tienes una frecuencia máxima, hay dos formas distintas de sacar las zonas, las dos legítimas y muy usadas:
- El porcentaje directo sobre la FC máxima. La zona 2 es el 60-70 % de tu máxima. Con 180 lpm de máxima, de 108 a 126 lpm. Solo necesita tu edad.
- El método de Karvonen, de 1957, que reparte sobre la frecuencia cardíaca de reserva: el margen entre tu pulso en reposo y tu pulso máximo. La cuenta es FC objetivo = FC reposo + porcentaje × (FC máxima − FC reposo). Con 180 de máxima y 60 en reposo, la reserva son 120 lpm y la zona 2 va de 132 a 144.
Son 24 pulsaciones de diferencia en la misma persona, el mismo día y la misma zona. En la práctica es la diferencia entre trotar y andar deprisa. Y la brecha es mayor cuanto más baja es la zona: en Z1 son 30 lpm, en Z5 solo 6, porque las dos escalas se juntan al llegar al máximo.
¿Cuál es la buena? Karvonen tiene mejor fundamento, porque el pulso en reposo dice algo de lo entrenado que estás y el porcentaje directo lo ignora por completo: da las mismas zonas a un sedentario y a un maratoniano de la misma edad. Pero la respuesta útil es otra: la buena es la que uses de forma consistente, y sobre todo la que use tu reloj. La mayoría vienen de fábrica con el porcentaje directo y muchos permiten cambiar a la reserva en los ajustes. Si entrenas con las zonas de la muñeca sin saber cuál de los dos métodos hay detrás, estás siguiendo un número que puede estar 25 lpm por debajo de donde crees.
La única manera fiable: medirla
Ninguna fórmula sustituye a un test. El test de campo clásico es sencillo de contar y duro de hacer: 10 o 15 minutos de calentamiento progresivo y después tres repeticiones de tres minutos cuesta arriba, cada una más fuerte que la anterior y la última hasta no poder más, con tres minutos de trote suave entre ellas. El número más alto que registre el pulsómetro en esos minutos —y en el minuto siguiente, que ahí suele estar el pico— es tu máxima aproximada. Vale igual en bici, con la salvedad de que en bici casi todo el mundo tiene una máxima algo más baja que corriendo.
Y ahora las precauciones, que no son un formalismo: es un esfuerzo máximo. Solo tiene sentido si estás sano y ya entrenado, nunca en solitario, nunca con fiebre ni recién recuperado de algo, y conviene pasar antes por una revisión médica. Si tienes cualquier antecedente cardíaco, hipertensión, dolor en el pecho al esfuerzo, mareos, o llevas años sin hacer ejercicio, esto no se improvisa: se hace una prueba de esfuerzo con un profesional delante, que además da el dato bien medido.
Cómo tomarte el pulso en reposo
Al despertar, tumbado y antes de levantarte de la cama. Es literal: en cuanto te pones de pie el pulso sube unas cuantas pulsaciones y ya no es un pulso de reposo. Cuenta los latidos durante 30 segundos y multiplica por dos, o mira lo que marca el reloj o la pulsera si duermes con ella. Hazlo tres mañanas seguidas y quédate con la media, porque una noche mala, una cena copiosa, un par de cervezas o el despertador sonando lo suben varias pulsaciones.
En adultos sanos suele estar entre 55 y 75 lpm; en gente muy entrenada baja de 50, y en ciclistas profesionales se han descrito valores por debajo de 40. Si el tuyo baja de 30 o sube de 100 de forma mantenida sin explicación, eso no es un dato para una calculadora: es un dato para tu médico.
Lo que mueve el pulso y no es el esfuerzo
La frecuencia cardíaca es una señal magnífica y también una señal ruidosa. A un mismo ritmo, la suben el calor y la humedad, la deshidratación, el café, dormir poco, el estrés, la fiebre, un proceso vírico incubándose y la altitud. La bajan el frío y, sobre todo, algunos medicamentos: los betabloqueantes reducen el pulso tanto en reposo como en esfuerzo, de manera que una máxima estimada por edad deja de tener sentido y las zonas calculadas a partir de ella también. Con esa medicación, las referencias las pone tu médico.
Hay además un fenómeno normal que despista mucho: la deriva cardíaca. En sesiones largas, la frecuencia cardíaca sube poco a poco aunque el ritmo no cambie —del orden de cinco a diez pulsaciones por hora, más con calor—, porque parte de la sangre se desvía a la piel para refrigerar y el corazón lo compensa latiendo más veces. No es que estés yendo más fuerte: es que llevas hora y media. Por eso una tirada larga que empieza en zona 2 termina marcando zona 3 sin que hayas apretado, y por eso conviene mirar el pulso junto a las sensaciones y no como si fuera una orden.
Qué hacer con las cinco zonas
La convención de cinco zonas que usa esta página —y que usan el ACSM y prácticamente todos los relojes— es un reparto útil, no una verdad fisiológica: los cortes en 60, 70, 80 y 90 % son redondos porque son cómodos, no porque el cuerpo cambie de sistema energético justo ahí. Con eso en mente, el reparto que hace la mayoría de los planes de resistencia es sencillo: el grueso del volumen en zona 2, donde se construye el fondo y donde se puede acumular tiempo sin destrozarse; sesiones concretas en zona 4 para subir el techo; zona 5 en dosis de minutos; y la zona 1 para calentar, enfriar y los días de soltar piernas, que también entrenan.
La zona 3 tiene mala fama —la llaman «tierra de nadie»— porque es fácil vivir ahí por inercia: cansa lo suficiente para no recuperar bien y no estimula lo suficiente para mejorar como lo haría una sesión dura de verdad. No es que sea inútil: es que rara vez es donde deberías estar por defecto.
Si esto te ha servido, quizá te sirva también cuánta agua beber al día, que va del otro lado del mismo asunto: lo que pierdes entrenando. Y están en camino dos más de deporte, la calculadora de ritmo de carrera —ritmo, tiempo y distancia: pones dos y sale el tercero— y la predicción de marca, para pasar de tus 10K a la media maratón o al maratón con la fórmula de Riegel.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es mi frecuencia cardíaca máxima?
Ninguna fórmula lo sabe: solo lo estiman. Esta calculadora usa la de Tanaka, 208 menos 0,7 por tu edad, que sale de un metaanálisis de más de trescientos estudios y es la que mejor se comporta hoy. A los 40 años da 180 lpm. Pero es una media de población: la desviación típica ronda los 10 o 12 lpm, así que dos personas de la misma edad pueden tener máximas separadas por 20 lpm y las dos ser normales. La única forma de saber la tuya es medirla en un test de campo.
¿Sirve la fórmula de 220 menos la edad?
Sirve para hacerse una idea y poco más, porque no salió de ningún estudio: es una regla de andar por casa de los años setenta que se quedó por lo fácil que es de recordar. Comparada con la de Tanaka, se pasa en los jóvenes y se queda corta en los mayores. A los 20 años da 200 lpm frente a 194; a los 70 da 150 frente a 159, nueve pulsaciones de diferencia. Las dos coinciden exactamente a los 40 años y en ningún otro punto.
¿Qué es la fórmula de Karvonen?
Es la forma de calcular las zonas usando la frecuencia cardíaca de reserva, es decir, el margen que va de tu pulso en reposo a tu pulso máximo. La cuenta es: pulso en reposo más el porcentaje por la diferencia entre máxima y reposo. Con 40 años y 60 lpm en reposo, la máxima estimada son 180 y la reserva 120, así que el 60 % de zona 2 son 60 + 0,6 × 120 = 132 lpm. Tiene en cuenta lo entrenado que estás, que es justo lo que el porcentaje directo ignora.
¿Por qué las zonas de mi reloj no coinciden con estas?
Casi siempre porque tu reloj usa el otro método. Con 40 años y 60 lpm en reposo, la zona 2 va de 132 a 144 lpm por Karvonen y de 108 a 126 lpm aplicando el porcentaje directamente sobre la frecuencia cardíaca máxima: son 24 pulsaciones de diferencia en el mismo cuerpo y el mismo día. La mayoría de los relojes vienen de fábrica con el porcentaje directo, y muchos permiten cambiar a la reserva en los ajustes. También influye que el reloj puede tener guardada una frecuencia máxima medida o estimada con otra fórmula.
¿Cómo me tomo el pulso en reposo?
Al despertar, tumbado y antes de levantarte de la cama: en cuanto te pones de pie el pulso sube y ya no es un pulso de reposo. Cuenta las pulsaciones durante 30 segundos y multiplica por dos, o mira lo que marca el reloj o la pulsera. Conviene hacerlo tres mañanas seguidas y quedarse con la media, porque una noche mala, una cena copiosa o un par de cervezas lo suben varias pulsaciones. En adultos sanos suele estar entre 55 y 75 lpm, y en gente muy entrenada baja de 50.
¿Cómo se mide de verdad la frecuencia cardíaca máxima?
Con un test de campo o con una prueba de esfuerzo. El test de campo típico son 10 o 15 minutos de calentamiento y después tres repeticiones de tres minutos cuesta arriba, cada una más fuerte que la anterior y la última hasta no poder más, con tres minutos de trote suave entre ellas: el número más alto que veas en esos minutos es tu máxima aproximada. No es un test inocuo, así que solo tiene sentido si estás sano y entrenado, nunca en solitario, y conviene pasar antes por el médico. Si tienes cualquier problema cardíaco, hipertensión o llevas años parado, esto lo decide un profesional, no una página web.
¿Por qué se habla tanto de la zona 2?
Porque es donde se construye el fondo: un ritmo cómodo, sostenible durante horas y en el que todavía puedes hablar en frases enteras. La mayoría de los planes de resistencia meten ahí el grueso del volumen y dejan lo duro para sesiones concretas. El problema práctico es que mucha gente la entrena mal, y no por falta de ganas: si tu reloj calcula la zona 2 con el porcentaje directo y tú la calcularías con Karvonen, estás entrenando unas 25 pulsaciones por debajo de lo que creías.
¿Valen estas zonas si tomo betabloqueantes?
No. Los betabloqueantes bajan la frecuencia cardíaca tanto en reposo como en esfuerzo, así que una máxima estimada por edad deja de tener sentido y las zonas calculadas a partir de ella también. Lo mismo pasa con algunos antiarrítmicos y con otros tratamientos que actúan sobre el corazón. En ese caso las referencias las marca tu médico o tu cardiólogo, y para regular el esfuerzo funcionan mejor la percepción de esfuerzo y la prueba del habla que cualquier número.
¿Por qué me sube el pulso si voy al mismo ritmo?
Se llama deriva cardíaca y es normal: en sesiones largas la frecuencia cardíaca sube poco a poco aunque el ritmo no cambie, sobre todo con calor, porque parte de la sangre se va a la piel para refrigerar y el corazón compensa latiendo más veces. También la suben la deshidratación, dormir poco, el estrés, la fiebre y el café. Por eso la misma zona puede corresponder a ritmos distintos según el día, y por eso conviene mirar la frecuencia cardíaca junto a cómo te sientes y no como si fuera una orden.
¿Guardáis mis datos?
No. Todos los cálculos se hacen dentro de tu navegador. Ni tu edad, ni tu pulso en reposo, ni nada de lo que escribas sale de tu dispositivo: no hay servidor que lo reciba ni base de datos donde guardarlo. Puedes comprobarlo activando el modo avión y viendo que la calculadora sigue funcionando.
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