Talla diana: la estatura adulta estimada

Con los diecisiete centímetros de margen que lleva dentro.

A la media de los padres se le suman 13 cm.

Talla diana de un niño —

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Esto no es una predicción de lo que va a medir un niño concreto. Es una referencia estadística calculada a partir de dos datos que no son suyos —la estatura de sus padres— y viene con diecisiete centímetros de margen incorporados. La fórmula no mira la edad del niño, ni su estatura actual, ni cómo ha crecido. Si te preocupa el crecimiento de tu hijo, quien puede valorarlo es su pediatra, con la curva completa delante; esta página no valora nada.

La talla diana, y los diecisiete centímetros que nadie enseña

La talla diana es la estatura adulta que cabe esperar de un niño según lo altos que sean sus padres. Se calcula en dos líneas y por eso está en todas partes. Lo que casi ninguna página dice es que el resultado no es un número: es el centro de un intervalo muy ancho.

La fórmula, y de dónde sale

Es la de Tanner, publicada en Arch Dis Child en 1970 por Tanner JM, Goldstein H y Whitehouse RH, en «Standards for children's height at ages 2-9 years allowing for heights of parents».

  • Niño = (estatura del padre + estatura de la madre + 13) ÷ 2
  • Niña = (estatura del padre − 13 + estatura de la madre) ÷ 2

Los 13 centímetros son la diferencia media de estatura entre hombres y mujeres adultos, y sirven para poner las dos estaturas en la misma escala antes de promediarlas. Es lo único que distingue las dos fórmulas: con los mismos padres, la talla diana de un niño y la de una niña se llevan siempre exactamente 13 cm.

El margen es el resultado

La talla diana calculada así lleva un intervalo de ±8,5 cm, que refleja la variación que hay entre hermanos de los mismos padres. O sea 17 cm de horquilla.

Conviene pararse en esa cifra, porque es enorme. Diecisiete centímetros es la distancia entre alguien a quien todo el mundo consideraría bajo y alguien a quien todo el mundo consideraría alto. Un resultado de «178 cm» significa, en realidad, «en algún punto entre 169,5 y 186,5». Dar el 178 solo, sin el intervalo, es enseñar el centro de una diana muy grande y llamarlo puntería.

Lo que la fórmula hace mal, y está publicado

Tanner tiene más de medio siglo y sigue usándose por lo simple que es, pero sus límites están documentados:

  • Subestima a los hijos de padres muy bajos, con lo que infravalora su potencial de crecimiento — algo que importa clínicamente, porque a la vez sobrestima el efecto aparente de los tratamientos que estimulan el crecimiento.
  • Los 13 centímetros no son una constante universal. Esa misma diferencia media entre sexos se ha medido en 14,4 cm en población flamenca, 13,9 en italiana y 15,8 en india. Cambiar el 13 por el 15,8 mueve el resultado casi un centímetro y medio.
  • No tiene en cuenta la tendencia secular —que cada generación tiende a ser algo más alta que la anterior— ni el hecho de que la gente no se empareja al azar por estatura.

Y un hueco, dicho como hueco: esta página no publica una cifra española para esa diferencia entre sexos, porque no he encontrado ninguna fuente española citable que la dé. Se usa el 13 del artículo original, se dice de dónde sale y se dice que en otros sitios se ha medido distinto. Poner un número y llamarlo «el español» sería inventarlo.

La fórmula no mira al niño

Es lo que más sorprende cuando se cae en la cuenta: en toda la cuenta no entra ni un dato del niño salvo su sexo. No su edad, no su estatura de ahora, no su peso, no cómo ha crecido. La talla diana de un bebé de seis meses y la de su hermano de catorce años son la misma.

Eso no la hace inútil, la hace otra cosa. En consulta, la talla diana se usa como referencia contra la que comparar: se mira si la curva de crecimiento real del niño va encaminada hacia ese intervalo o se aleja de él, junto con su percentil, su velocidad de crecimiento y, cuando hace falta, su edad ósea. Ahí es donde el número significa algo, y ahí es donde hace falta un profesional sanitario y no una web.

Los métodos que sí miran al niño

Si lo que se busca es una estimación de verdad de la estatura adulta de un niño concreto, existen métodos clínicos bastante más precisos, y todos parten de mirarle a él: la edad ósea, que se obtiene de una radiografía de la mano y la muñeca con los métodos de Greulich-Pyle o Tanner-Whitehouse, y las tablas de predicción que la combinan con la estatura actual. Son pruebas médicas que se piden cuando hay un motivo, no algo que se haga por curiosidad, y no se sustituyen con una calculadora.

Si lo que quieres es situar el peso de un adulto, eso está en la calculadora de peso ideal, que compara las siete fórmulas clásicas y enseña lo poco que se parecen entre sí.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula la talla diana?

Con la fórmula de Tanner, publicada en 1970. Para un niño se suman la estatura del padre y la de la madre más 13 centímetros y se divide entre dos. Para una niña se hace igual pero restando esos 13 en vez de sumarlos. Con un padre de 178 cm y una madre de 165: un niño da (178 + 165 + 13) ÷ 2 = 178 cm, y una niña da (178 − 13 + 165) ÷ 2 = 165 cm. Los 13 centímetros son la diferencia media de estatura entre hombres y mujeres, y es lo único que distingue las dos fórmulas.

¿Es fiable la talla diana?

Como referencia sí; como predicción no. La propia talla diana lleva incorporado un margen de ±8,5 cm, que refleja la variación que hay entre hermanos de los mismos padres. Eso son diecisiete centímetros de horquilla, que es muchísimo: la diferencia entre alguien claramente bajo y alguien claramente alto. Cualquier página que te dé un número exacto sin ese margen te está enseñando el centro de un intervalo muy ancho y llamándolo predicción.

¿Por qué se suman o se restan 13 centímetros?

Porque es la diferencia media de estatura entre hombres y mujeres adultos, y sirve para poner las dos estaturas de los padres en la misma escala antes de promediarlas. Ahora bien, ese 13 no es una constante universal: en distintas poblaciones se ha medido distinto, 14,4 cm en población flamenca, 13,9 en italiana y 15,8 en india. La fórmula original usa 13 y esta calculadora también, pero conviene saber que el número depende de dónde se mida.

¿Qué falla en la fórmula de Tanner?

Está documentado que subestima la estatura adulta de los hijos de padres muy bajos, con lo que infravalora su potencial de crecimiento. Tampoco tiene en cuenta la tendencia secular —el hecho de que cada generación tienda a ser algo más alta que la anterior— ni que la gente no se empareja al azar por estatura. Es de 1970 y sigue usándose por lo simple que es, pero se han propuesto alternativas para uso clínico.

¿La talla diana tiene en cuenta al niño?

No, y es lo que más sorprende: la fórmula solo mira la estatura de los dos padres y el sexo del niño. No usa su edad, ni su estatura actual, ni su peso, ni cómo ha crecido hasta ahora. Por eso da el mismo resultado para un bebé y para un adolescente de la misma familia. En consulta la talla diana se usa precisamente como referencia contra la que comparar la curva de crecimiento real del niño, junto con su percentil, su velocidad de crecimiento y a veces su edad ósea.

¿Mi hijo va a medir exactamente eso?

Casi seguro que no. La talla diana no es una predicción de la estatura de un niño concreto: es el centro de un intervalo de diecisiete centímetros calculado a partir de dos datos que no son suyos. Muchísimos niños acaban por encima o por debajo, y eso no significa nada por sí solo. Si te preocupa cómo está creciendo tu hijo, quien puede valorarlo es su pediatra, que tiene su curva completa y su historia; una calculadora no.

¿Se puede saber la estatura adulta de otra forma?

En medicina se usan métodos que sí miran al niño: la edad ósea a partir de una radiografía de la mano y muñeca, con los métodos de Greulich-Pyle o Tanner-Whitehouse, y las tablas de predicción que la combinan con la estatura actual. Son bastante más precisos que la talla diana, y son pruebas médicas que se piden en consulta cuando hay un motivo, no algo que se haga por curiosidad.

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