Letra del DNI, del NIE y del CIF
Escribe un DNI, un NIE, un CIF o un IBAN y te digo la letra que le toca, si cuadra, y por qué. Son cuatro cuentas distintas que casi todo el mundo cree que son la misma: el NIE no es «un DNI con letra delante», el CIF no usa el mismo algoritmo y el IBAN español lleva dos controles, no uno.
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Cuatro cuentas que la gente cree que son una
La mayoría de calculadoras de esto hacen una sola cosa: la letra del DNI. Y de ahí sale la idea, muy extendida y muy falsa, de que el resto de documentos españoles funcionan igual. No funcionan igual, y aquí están las cuatro cuentas con lo que dice la norma en cada caso.
1. El DNI: dividir entre 23
Se coge el número de ocho cifras, se divide entre 23 y lo que importa es el resto, que será un número del 0 al 22. Ese resto elige la letra en una tabla fija de veintitrés:
T R W A G M Y F P D X B N J Z S Q V H L C K E
No están la I, la Ñ, la O ni la U. La I porque se confunde con el 1, la O porque se confunde con el 0, la U porque se confunde con la V, y la Ñ porque no existe en muchos teclados ni sistemas. Por eso son 23 letras y no 27, y por eso se divide precisamente entre 23.
El Real Decreto 1065/2007 dice, en su artículo 19, que el NIF de los españoles es «el número de su documento nacional de identidad seguido del correspondiente código o carácter de verificación, constituido por una letra mayúscula». Pero la tabla de las 23 letras no está en ninguna norma del BOE: el reglamento remite a «sus disposiciones reguladoras» y la Agencia Tributaria publica la estructura del NIF pero no el algoritmo. Quien publica la cuenta es el Ministerio del Interior, en su propia web de trámites del DNI. Es decir: un algoritmo oficial y universal cuya fuente publicada es una página administrativa, no una norma. Lo bueno del caso es que cualquiera puede comprobarlo en tres segundos con su documento delante.
2. El NIE: sustituir la letra, no quitarla
Este es el error que se repite en todas partes. Un NIE empieza por X, Y o Z, y para calcular su letra no se quita esa inicial: se sustituye por un número.
- La X se sustituye por 0
- La Y se sustituye por 1
- La Z se sustituye por 2
Y entonces se divide entre 23 como un DNI. La trampa está en que con los NIE que empiezan por X el atajo funciona por casualidad, porque la X vale cero y quitarla o sustituirla da el mismo número. Con la Y y con la Z ya no: Y1234567 se convierte en 11234567 y su letra es la N, mientras que quien le quita la Y calcula 1234567 y obtiene una L. Mismo documento, dos letras.
Las tres letras iniciales, y el paso de ocho cifras a siete, vienen de la Orden INT/2058/2008, de 14 de julio (BOE del 15 de julio de 2008). Antes de esa orden todos los NIE empezaban por X y tenían ocho cifras; la Y se empezó a asignar el 16 de julio de 2008, y la Z está reservada para cuando se agoten los de la Y. Por eso, en la práctica, la letra inicial del NIE dice más o menos cuándo se asignó.
3. El CIF: otro algoritmo completamente distinto
El NIF de empresas y entidades —lo que todo el mundo sigue llamando CIF— no usa el módulo 23 ni de lejos. Se cogen las siete cifras centrales y:
- Las de las posiciones impares (1.ª, 3.ª, 5.ª y 7.ª) se multiplican por dos y se suman las cifras del resultado. Si sale 12, aporta 1 + 2 = 3.
- Las de las posiciones pares (2.ª, 4.ª y 6.ª) se suman tal cual.
- El control es lo que falta para llegar a la decena siguiente.
Y ahora la parte que casi ninguna calculadora aplica: ese carácter final unas veces es un número y otras una letra, según la forma jurídica. Una sociedad anónima (clave A) termina siempre en dígito. Un organismo público (clave Q) termina siempre en letra. Y hay claves que admiten las dos. Dar siempre el dígito significa marcar como incorrectos un montón de CIF perfectamente válidos.
Las claves y lo que significa cada una están en el artículo 3 de la Orden EHA/451/2008, de 20 de febrero, en la redacción que le dio la Orden HAP/5/2016, más el artículo 4 (la N de entidad extranjera) y el artículo 5 (la W de establecimiento permanente). Están todas en la tabla de aquí abajo.
4. El IBAN español: dos controles, no uno
Un IBAN español tiene 24 caracteres y esconde dos sistemas de control independientes.
Los dos dígitos que van justo detrás de «ES» son el control internacional: se mueven los cuatro primeros caracteres al final, cada letra se cambia por un número (A vale 10, B vale 11, y así hasta la Z, que vale 35) y el número gigantesco que sale tiene que dar resto 1 al dividirlo entre 97. Es el algoritmo mod-97-10 de la norma ISO 7064, y la estructura del IBAN es la de la ISO 13616.
Pero dentro, entre los cuatro dígitos de la oficina y las diez cifras finales de la cuenta, van otros dos dígitos: son los de control del viejo número de cuenta español de veinte cifras, el CCC, que se calculan con unos pesos fijos y módulo 11. El primero cubre la entidad y la oficina, el segundo cubre las diez cifras de la cuenta.
La consecuencia práctica: un IBAN puede pasar el control internacional y tener el interno mal. Las herramientas que solo miran el mod 97 lo dan por bueno. Esta comprueba los dos y te dice cuál falla.
Que cuadre no significa que exista
Esto vale para los cuatro. Un documento que pasa el control es un documento bien formado, no un documento real: 12345678Z cuadra perfectamente y no es de nadie. Estos controles sirven para cazar cifras mal copiadas y errores de tecleo, que es para lo que se inventaron. Para saber si un NIF existe y está activo hay que preguntárselo a la Agencia Tributaria, y para saber si una cuenta existe, al banco.
Qué significa la primera letra de un CIF
Las quince claves de entidades españolas del artículo 3, más la N y la W. La tercera columna es la que casi nadie tiene en cuenta: dice si ese CIF termina en número, en letra, o si valen las dos. Ojo, que esa tercera columna no sale de la norma: más abajo está explicado de dónde sale.
| Clave | Forma jurídica | Termina en |
|---|---|---|
| A | Sociedades anónimas | Número |
| B | Sociedades de responsabilidad limitada | Número |
| C | Sociedades colectivas | Número o letra |
| D | Sociedades comanditarias | Número o letra |
| E | Comunidades de bienes, herencias yacentes y demás entidades sin personalidad jurídica | Número |
| F | Sociedades cooperativas | Número o letra |
| G | Asociaciones | Número o letra |
| H | Comunidades de propietarios en régimen de propiedad horizontal | Número |
| J | Sociedades civiles | Número o letra |
| N | Entidades extranjeras | Letra |
| P | Corporaciones Locales | Letra |
| Q | Organismos públicos | Letra |
| R | Congregaciones e instituciones religiosas | Letra |
| S | Órganos de la Administración del Estado y de las Comunidades Autónomas | Letra |
| U | Uniones Temporales de Empresas | Número o letra |
| V | Otros tipos no definidos en el resto de claves | Número o letra |
| W | Establecimientos permanentes de entidades no residentes en España | Letra |
Las dos primeras columnas son norma. La tercera, no. Las claves y su significado están literalmente en el artículo 3 de la Orden EHA/451/2008, de 20 de febrero, en la redacción dada por la Orden HAP/5/2016, más los artículos 4 y 5 de la misma orden. Pero qué forma jurídica termina en letra y cuál en dígito no lo publica ninguna norma: ni esa orden, ni el artículo 22 del Real Decreto 1065/2007, que se limita a decir que el NIF de entidades incluye «un carácter de control» y remite al Ministerio. Es una regla operativa que aplica la Agencia Tributaria sin publicarla.
Así que en vez de copiarla de otra web, la hemos contrastado contra CIF reales. Ocho de ellos están confirmados como válidos en vivo por el servicio VIES de la Comisión Europea, que consulta al censo de la propia Agencia Tributaria: A28015865, A39000013, A48010615, A78374725, A15075062, A48265169, A28017895 y A86212420, todos de clave A y todos terminados en dígito. Y para la otra rama, tres CIF públicos de organismos y órganos del Estado que terminan en letra: Q2826000H, Q2818002D y S2800568D. Si la regla fuera al revés, esos once no cuadrarían.
Las claves K, L y M no están en la tabla porque no son de entidades: son NIF de personas físicas que asigna la Agencia Tributaria, y los define el Real Decreto 1065/2007 en sus artículos 19.2 y 20.2.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se calcula la letra del DNI?
Se divide el número de ocho cifras entre 23 y se mira el resto, que será un número del 0 al 22. Ese resto es la posición dentro de la tabla T-R-W-A-G-M-Y-F-P-D-X-B-N-J-Z-S-Q-V-H-L-C-K-E, empezando a contar por el cero. Ejemplo: 12345678 entre 23 da resto 14, y la letra que ocupa la posición 14 es la Z. De ahí el 12345678Z de todos los ejemplos.
¿Por qué faltan la I, la Ñ, la O y la U?
Para que no se confundan al leerlas o teclearlas. La I se confunde con el 1, la O con el 0 y la U con la V. La Ñ se quedó fuera porque no existe en muchos teclados ni en muchos sistemas informáticos, sobre todo fuera de España. Al quitar esas cuatro del abecedario de 27 quedan 23 letras, y por eso precisamente se divide entre 23.
¿Cómo se calcula la letra de un NIE?
Igual que la del DNI, pero con un paso previo que casi nadie hace bien: la letra inicial no se quita, se sustituye por un número. La X pasa a ser 0, la Y pasa a ser 1 y la Z pasa a ser 2. Con ese número de ocho cifras ya se divide entre 23. Ojo, porque con los NIE que empiezan por X el atajo de quitar la letra da el resultado correcto por pura casualidad —la X vale cero—, y eso hace que mucha gente crea que su método funciona hasta que se topa con una Y.
¿Por qué mi NIE empieza por X y el de otra persona por Y?
Por la fecha en que se asignó. Hasta el 15 de julio de 2008 todos los NIE empezaban por X y tenían ocho cifras. La Orden INT/2058/2008 redujo el número a siete cifras, para que el NIE tuviera la misma longitud que un NIF, y añadió las claves Y y Z. Los NIE que se asignan desde el 16 de julio de 2008 empiezan por Y, y la Z está reservada para cuando se agoten los de la Y. Así que la inicial funciona como una pista de antigüedad.
¿El CIF se calcula igual que el DNI?
No, y es el malentendido más extendido. El CIF —hoy oficialmente NIF de entidades— usa un algoritmo completamente distinto: se duplican las cifras que ocupan posición impar sumando los dígitos del resultado, se suman las que ocupan posición par, y el carácter de control es lo que falta para llegar a la decena siguiente. Nada de dividir entre 23. Y además el carácter final puede ser un dígito o una letra según la forma jurídica de la entidad.
¿Por qué unos CIF terminan en número y otros en letra?
Lo decide la primera letra, que indica la forma jurídica. Las sociedades anónimas (A), las limitadas (B), las comunidades de bienes (E) y las comunidades de propietarios (H) terminan siempre en número. Las entidades extranjeras (N), las corporaciones locales (P), los organismos públicos (Q), las instituciones religiosas (R), los órganos de la Administración (S) y los establecimientos permanentes (W) terminan siempre en letra. El resto admite las dos formas. Una calculadora que dé siempre el dígito marca como incorrectos CIF que son válidos.
¿Qué significa que un NIF empiece por K, L o M?
Que no es un DNI ni un NIE, sino un NIF que asigna directamente la Agencia Tributaria. La K es para españoles menores de 14 años residentes en España, la L para españoles residentes en el extranjero y la M para extranjeros que no tienen NIE. Lo establece el Real Decreto 1065/2007 en sus artículos 19.2 y 20.2, y todos llevan siete caracteres y un carácter de verificación alfabético.
¿Cómo se valida un IBAN español?
Hay que comprobar dos cosas, no una. Primero, el control internacional: son los dos dígitos que van detrás de «ES», y se validan moviendo los cuatro primeros caracteres al final, convirtiendo las letras en números y comprobando que el resultado da resto 1 al dividirlo entre 97 (el algoritmo mod-97-10 de la ISO 7064). Y segundo, el control interno español, que son los dos dígitos que van entre la oficina y las diez cifras de la cuenta, calculados con pesos y módulo 11. Un IBAN puede pasar el primero y fallar el segundo.
¿Qué son los dos dígitos de control de una cuenta bancaria?
Son la herencia del número de cuenta español de veinte cifras, el CCC, que se usaba antes del IBAN. El primero de los dos controla los cuatro dígitos de la entidad y los cuatro de la oficina; el segundo controla las diez cifras del número de cuenta. Cada dígito se calcula multiplicando las cifras por unos pesos fijos —1, 2, 4, 8, 5, 10, 9, 7, 3 y 6—, sumando, y restando el resultado de 11. Si sale 10 el dígito es 1, y si sale 11 el dígito es 0. Siguen ahí dentro de todos los IBAN españoles.
Si el documento cuadra, ¿significa que existe?
No. Significa que está bien formado, que es otra cosa. 12345678Z pasa el control perfectamente y no es el DNI de nadie. Estos controles se inventaron para cazar cifras mal copiadas y erratas de tecleo, no para verificar identidades. Para saber si un NIF existe y está activo hay que preguntárselo a la Agencia Tributaria, y para saber si una cuenta bancaria existe, al banco.
¿Se guarda o se envía mi número a algún sitio?
No. Toda la cuenta se hace dentro de tu navegador, con JavaScript que ya está descargado en la página. No hay ninguna llamada a ningún servidor, no se guarda nada y no se registra nada. Si quieres comprobarlo, desconecta internet después de cargar la página: seguirá funcionando exactamente igual.
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