Precio por kilo, por litro y por unidad
Divide el precio entre la cantidad y te dice cuál sale más barato. Pero además hace lo que ningún comparador hace: en conservas cuenta el peso escurrido y no el del bote con su líquido, que es lo que contempla el artículo 4.3 del Real Decreto 3423/2000. Los números que vienen puestos son un ejemplo: cámbialos por los del lineal.
El ganador cambia
Cómo queda la comparación
| Producto | Precio | Cantidad | Sale a | De más |
|---|
Lo que cambia tu comparación
La cuenta se hace en tu navegador y no se envía a ningún sitio. Aquí no hay precios de ninguna tienda: los escribes tú. Y esta página no dice si el cartel de tu supermercado está bien: mirando el cartel no se sabe cuál de los dos pesos ha usado.
La lata barata deja de serlo cuando cuentas el escurrido
Comparar precios por kilo es una división. Lo que no es trivial es entre qué se divide. En una lata de atún, de aceitunas, de maíz o de alcachofas, la etiqueta lleva dos pesos: el peso neto —producto más líquido— y el peso neto escurrido, que es el producto solo. Si comparas con el primero, estás pagando por litros de aceite y de salmuera al precio del atún.
Y esto no es una opinión de consumo: es una cadena de tres normas que se puede leer entera.
1. La etiqueta tiene que declarar el peso escurrido
«Cuando un producto alimenticio sólido se presente en un líquido de cobertura, se indicará también el peso neto escurrido de dicho alimento. Cuando el producto alimenticio se haya glaseado, el peso neto declarado de dicho alimento no incluirá el peso del glaseado.»
Anexo IX, punto 5, del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor
El mismo punto dice qué cuenta como líquido de cobertura, y la lista es cerrada: «agua, soluciones acuosas de sales, salmueras, soluciones acuosas de ácidos alimentarios, vinagre, soluciones acuosas de azúcares, soluciones acuosas de otras sustancias edulcorantes y de zumo de frutas o de hortalizas en el caso de las frutas y hortalizas», siempre que ese líquido «sea únicamente accesorio respecto a los elementos esenciales del preparado y, en consecuencia, no resulte determinante para la compra».
2. El precio por unidad de medida se refiere a una cantidad declarada
Lo dice el párrafo primero del artículo 4.2 de la Directiva 98/6/CE, que es la norma europea que España traspuso: «El precio por unidad de medida deberá referirse a una cantidad declarada de conformidad con las disposiciones nacionales y comunitarias». En una lata, el peso escurrido es una cantidad declarada obligatoria.
3. Y cuando hay dos pesos declarados, vale el escurrido
«En los casos en que las disposiciones requieran la indicación del peso neto y del peso neto escurrido de determinados productos envasados previamente, bastará la indicación del precio por unidad de medida del peso neto escurrido.»
Artículo 4.3 del Real Decreto 3423/2000, de 15 de diciembre, por el que se regula la indicación de los precios de los productos ofrecidos a los consumidores y usuarios
Qué dice ese «bastará» y qué no dice
Conviene ser exacto, porque es fácil pasarse de frenada. El artículo 4.3 no dice «el precio por kilo se calculará sobre el peso escurrido» ni prohíbe con esas palabras usar el peso del bote. Lo que dice es que, habiendo dos pesos declarados, basta con dar el del escurrido: es una regla de simplificación que habilita expresamente a poner en el cartel el precio del producto de verdad y no el del bote con su caldo.
Lo que sí es una obligación está en el escalón anterior: el precio por unidad de medida tiene que referirse a una cantidad declarada, y el escurrido lo es. Puestas las tres normas en fila, la conclusión que se sostiene es esta: la norma contempla y permite comparar por el escurrido, y comparar por el peso del envase es comparar líquido. Por eso esta calculadora hace lo segundo solo si se lo pides.
El glaseado ya está descontado
Con los congelados —langostinos, gambas, filetes de pescado— la regla es distinta y aún menos conocida: el hielo que los recubre no se cuenta, porque el mismo punto del anexo IX dice que el peso neto declarado de un producto glaseado «no incluirá el peso del glaseado». Ahí el peso neto de la bolsa ya es el peso del producto, y no hay dos cifras que elegir.
No se pueden comparar gramos con litros
Esta calculadora se niega a mezclar magnitudes, y no por pereza. El artículo 2.b del Real Decreto 3423/2000 define el precio por unidad de medida como el precio «por un kilogramo, un litro, un metro, un metro cuadrado o un metro cúbico del producto o una unidad de producto», y remata: «se puede emplear sólo una unidad de medida para cada categoría de productos». Un bote de tomate frito en gramos y otro en mililitros no se comparan: se elige una y se pasan los dos.
Por qué algunos productos no llevan precio por kilo
Porque el propio real decreto los exime. Su anexo I deja fuera de la obligación de indicar el precio por unidad de medida a siete grupos:
- Los productos que se comercializan en cantidades inferiores a 50 g o ml.
- Los productos de diferente naturaleza que se vendan en un mismo envase y no se comercialicen individualmente productos iguales a los que lo forman.
- Los que se comercializan mediante venta automática.
- Las porciones individuales de helado.
- Los vinos de mesa con indicación geográfica y los vinos con denominación de origen.
- Las bebidas espirituosas con denominación geográfica.
- Los productos alimenticios de fantasía, que el artículo 2.h define como los que «por su creatividad y originalidad» no son comparables con otros.
A eso se suma el artículo 3.3.a: tampoco se indica cuando el precio por unidad de medida coincide con el precio de venta, que es lo que pasa con el brik de leche de un litro. Y el real decreto entero no se aplica a los productos suministrados con una prestación de servicios, a las subastas públicas, a las antigüedades ni a las obras de arte (artículo 1.2); los medicamentos van por su norma propia (artículo 1.3). Por último, la disposición transitoria única permitió a las comunidades autónomas dar un plazo a los comercios pequeños con vendedor que atiende y sirve, y a la venta ambulante.
Y por qué otros lo llevan por docena o por 100 g
Por el anexo II, que fija unidades de referencia distintas del kilo y del litro para cuatro casos: en los huevos la unidad de medida es la docena; en los complementos alimenticios y en los productos cosméticos son 100 g o 100 ml; en el tabaco de pipa, 100 g; y en los detergentes de lavadora, la cantidad necesaria para «un lavado en condiciones normales de suciedad y dureza del agua de 25 grados franceses». Las dos primeras las puedes elegir arriba, en «enseñar el precio».
Dónde tiene que estar ese precio, y quién vigila
El artículo 4.1 pide que el precio de venta y el precio por unidad de medida sean «inequívocos, fácilmente identificables y claramente legibles, situándose en el mismo campo visual» y «visibles por el consumidor sin necesidad de que éste tenga que solicitar dicha información». Además, en los productos a granel se indica únicamente el precio por unidad de medida (artículo 3.4), y en toda publicidad que mencione el precio de venta hay que poner también el precio por unidad de medida (artículo 3.5). La vigilancia corresponde a las comunidades autónomas (artículo 5) y las infracciones se sancionan por la vía del artículo 6.
El formato familiar no siempre sale más barato
Comprar grande y comprar barato no son lo mismo, y aquí no hace falta ninguna norma: hace falta la división. Un bote de 400 g a 1,00 € sale a 2,50 €/kg; el de 800 g a 2,20 € sale a 2,75 €/kg. El grande cuesta un 10 % más por kilo aunque el cartel diga «ahorro». Lo mismo con los packs: seis botellas de 1,5 L por 5,40 € son 9 L a 0,60 €/L, mientras que una garrafa de 5 L por 2,50 € son 0,50 €/L, un 20 % menos. No hay una regla que valga siempre: hay que mirarlo cada vez, y para eso está la casilla de «envases».
Lo que esta página no sabe
No sabe qué peso ha usado tu tienda para el precio del cartel: mirando el cartel no se distingue, así que aquí no se acusa a nadie de nada. No publica ningún precio de ningún supermercado, porque los precios cambian y los datos que caducan son datos que mienten: los escribes tú. Y no calcula metros, metros cuadrados ni metros cúbicos, que el artículo 2.b también reconoce como unidades de medida, porque la consulta que trae a esta página es de supermercado.
Precio por unidad de medida, unidades, excepciones y peso escurrido: Real Decreto 3423/2000, de 15 de diciembre (BOE-A-2000-24118), artículos 1 a 6 y anexos I y II, texto consolidado del BOE. Sigue vigente y sin modificaciones desde su publicación el 28 de diciembre de 2000. Obligación de declarar el peso neto escurrido y definición de líquido de cobertura y de glaseado: anexo IX, punto 5, del Reglamento (UE) n.º 1169/2011. Norma europea que el real decreto traspone: Directiva 98/6/CE, artículo 4.2. Todo consultado el 7 de septiembre de 2026. Aquí no se publica ningún precio, así que no hay nada que se quede viejo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se calcula el precio por kilo?
Se divide el precio que pagas entre la cantidad que te llevas, pasada a kilos. Un bote de 400 g a 1,00 € sale a 2,50 €/kg, porque 400 g son 0,4 kg y 1,00 entre 0,4 son 2,50. Con litros es igual cambiando el kilo por el litro, y con productos que se cuentan la referencia es una unidad. Esta página lo hace con hasta cuatro productos a la vez y te dice cuál gana y por cuánto.
¿El precio por kilo de una lata se calcula sobre el peso escurrido?
Puede calcularse así, y esa es la novedad. El artículo 4.3 del Real Decreto 3423/2000 dice que cuando las disposiciones exigen declarar el peso neto y el peso neto escurrido, «bastará la indicación del precio por unidad de medida del peso neto escurrido». No es una prohibición de usar el peso del bote, es una habilitación expresa para usar el del producto de verdad. Comparando latas entre sí, el escurrido es el único peso que compara lo mismo.
¿Qué es el peso neto escurrido?
Lo que queda del producto cuando le quitas el líquido. El anexo IX, punto 5, del Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a declararlo cuando «un producto alimenticio sólido se presente en un líquido de cobertura». Por eso las latas de atún, de aceitunas, de maíz o de alcachofas traen dos cifras en la etiqueta, y por eso la lata más barata por peso neto puede ser la más cara por peso escurrido.
¿Qué cuenta como líquido de cobertura?
El anexo IX, punto 5, del Reglamento (UE) 1169/2011 lo enumera: agua, soluciones acuosas de sales, salmueras, soluciones acuosas de ácidos alimentarios, vinagre, soluciones acuosas de azúcares, soluciones acuosas de otras sustancias edulcorantes y zumo de frutas o de hortalizas en el caso de las frutas y hortalizas. Solo cuenta si ese líquido es «únicamente accesorio» y no es determinante para la compra.
¿El hielo de los langostinos congelados cuenta en el peso?
No. El mismo punto del anexo IX del Reglamento (UE) 1169/2011 dice que, cuando el producto se ha glaseado, «el peso neto declarado de dicho alimento no incluirá el peso del glaseado». En un congelado glaseado el peso neto de la bolsa ya es el del producto sin hielo, así que ahí no hay dos pesos que elegir.
¿Por qué algunos productos no llevan precio por kilo en la etiqueta?
Porque el anexo I del Real Decreto 3423/2000 los exime: los envases de menos de 50 g o ml, los lotes con productos de distinta naturaleza que no se venden sueltos, la venta automática, las porciones individuales de helado, los vinos de mesa con indicación geográfica y los de denominación de origen, las bebidas espirituosas con denominación geográfica y los productos alimenticios de fantasía. Tampoco se indica cuando coincide con el precio de venta, como en el brik de leche de un litro.
¿Por qué los huevos se anuncian por docena y las cremas por 100 ml?
Por el anexo II del Real Decreto 3423/2000. En los huevos la unidad de medida es la docena; en los complementos alimenticios y en los productos cosméticos son 100 g o 100 ml; en el tabaco de pipa, 100 g; y en los detergentes de lavadora, la cantidad necesaria para un lavado en condiciones normales de suciedad y con agua de 25 grados franceses. Arriba puedes elegir la docena y los 100 g.
¿Puedo comparar un producto en gramos con otro en litros?
No, y no es un capricho de esta página. El artículo 2.b del Real Decreto 3423/2000 dice que «se puede emplear sólo una unidad de medida para cada categoría de productos». Peso, volumen y unidades son magnitudes distintas: para comparar dos botes hay que ponerlos los dos en peso o los dos en volumen. La calculadora avisa en vez de dar un número que no significa nada.
¿Sale más barato el pack o la botella grande?
Depende, y por eso hay una casilla de envases. Seis botellas de 1,5 L por 5,40 € son 9 L a 0,60 €/L; una garrafa de 5 L por 2,50 € sale a 0,50 €/L, un 20 % menos. Pero el mismo cálculo con otras cifras da la vuelta al resultado. Pon los envases y la cantidad de cada uno y sale la comparación honesta.
¿El formato familiar siempre es más barato?
No. Un bote de 400 g a 1,00 € sale a 2,50 €/kg y el de 800 g a 2,20 € sale a 2,75 €/kg: el grande cuesta un 10 % más por kilo. Comprar grande y comprar barato no son lo mismo, así que hay que dividir cada vez. La página lo hace y además te dice cuánto dinero te llevas de más por la misma cantidad de producto.
¿Es obligatorio que la tienda ponga el precio por kilo en la publicidad?
Sí. El artículo 3.5 del Real Decreto 3423/2000 dice que en todas las formas de publicidad que mencionen el precio de venta se indicará también el precio por unidad de medida, salvo en los casos exceptuados. Y el artículo 4.1 pide que los dos precios estén en el mismo campo visual y sean visibles sin tener que preguntar. Vigilarlo corresponde a las comunidades autónomas, según el artículo 5.
¿Esta página me dice si el precio del cartel de mi supermercado está mal?
No, y no puede. Mirando un cartel no se sabe si el precio por unidad de medida se ha calculado sobre el peso neto o sobre el escurrido, así que aquí no se acusa a nadie. Lo que hace la página es darte tu propia comparación, con la cuenta hecha en tu navegador y con los precios que escribas tú. Aquí no hay precios de ninguna tienda ni ningún dato que pueda quedarse viejo.
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