Calculadora de edad biológica

Tu edad real según tus hábitos, no la del DNI.

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Quién eres
Sexo

El estudio en el que se basa esta calculadora solo tiene datos de mujeres y hombres definidos así: no separa una tercera categoría.

¿Fumas o has fumado?

100 % privado — los cálculos se hacen en tu dispositivo. Nada de lo que respondas sobre tu edad, tu peso, tu tabaco, tu alcohol o tu dieta se envía a ningún servidor.

Esto no es un diagnóstico médico ni mide tu ADN. Es una estimación estadística: aplica a tu caso una asociación entre cinco hábitos y la mortalidad, medida en dos grandes cohortes de EE. UU. (Li et al., Circulation, 2018), no una prueba de laboratorio. No sirve para menores de edad ni para quien ya tiene diagnosticada una enfermedad crónica grave, donde el efecto de la enfermedad pesa más que el de los hábitos generales. Si el resultado te preocupa, coméntalo con tu médico.

Cómo se usa

  1. 1. Contesta los cuatro pasos

    Edad, sexo y tabaco; peso, altura y actividad; alcohol; y tres preguntas de dieta. Cada campo cuenta para uno de los cinco factores del estudio.

  2. 2. Lee tu edad biológica

    La cifra grande es una estimación, con la diferencia en años frente a tu edad real, más o menos según cuántos de los cinco factores cumples.

  3. 3. Mira qué factor pesa más

    Debajo del resultado, la calculadora dice cuál de los cinco factores tiene más impacto en tu caso, sin sonar a receta: es información para decidir tú, no una prescripción.

No existe una fórmula oficial de «edad biológica»

La edad biológica de verdad —la que mide algo dentro de tu cuerpo— se obtiene en laboratorio: con relojes epigenéticos que leen la metilación del ADN, o con la longitud de los telómeros. Eso no lo puede hacer ninguna calculadora de navegador, y cualquier página que te lo prometa está inflando lo que en realidad hace. Lo que sí existe, y es lo que hace esta página, es aplicar a tu caso una estimación por factores de riesgo conocidos: un ajuste sobre tu edad real, calculado a partir de cómo un conjunto de hábitos se asocia con la mortalidad en un grupo muy grande de personas seguidas durante décadas.

El estudio: 123.219 personas, hasta 34 años de seguimiento

La fuente es Li Y, Pan A, Wang DD, et al., «Impact of Healthy Lifestyle Factors on Life Expectancies in the US Population», Circulation, 2018;138(4):345-355. Combina dos cohortes: el Nurses' Health Study, 78.865 mujeres seguidas desde 1980 hasta 2014 (mediana de 33,9 años), y el Health Professionals Follow-up Study, 44.354 hombres seguidos desde 1986 hasta 2014 (mediana de 27,2 años). En conjunto, 42.167 muertes registradas durante el seguimiento.

El estudio define cinco factores de bajo riesgo: no haber fumado nunca, un IMC entre 18,5 y 24,9, al menos 30 minutos diarios de media de actividad física moderada o intensa, un consumo de alcohol moderado (entre 5 y 15 g/día en mujeres, entre 5 y 30 g/día en hombres) y estar en el 40% más alto de un índice de calidad de la dieta (el Alternate Healthy Eating Index). Su resultado central: a los 50 años, la esperanza de vida restante de quien cumple los cinco factores es 14,0 años mayor en mujeres y 12,2 años mayor en hombres que la de quien no cumple ninguno.

Cómo se reparte esa cifra entre 1 y 4 factores

Aquí está el detalle que separa a esta calculadora de un reparto ingenuo. El estudio publica en años exactos solo los dos extremos (0 y 5 factores); no dice cuántos años corresponden a 1, 2, 3 o 4. Pero sí publica, para cada número de factores, la razón de riesgo de mortalidad frente a no cumplir ninguno: 1,00 · 0,79 · 0,61 · 0,47 · 0,35 · 0,26. Esa tabla deja claro que la relación no es lineal: pasar de 0 a 1 factor reduce el riesgo un 21 %, mientras que pasar de 4 a 5 solo lo reduce un 9 % adicional. Los primeros hábitos que se adoptan pesan más que los últimos.

Esta calculadora usa esa misma tabla de riesgos para repartir los años entre los factores intermedios, en vez de dividir 14 (o 12,2) entre 5 a partes iguales. Es una interpolación razonada a partir de dos cifras reales del estudio, no un número que el estudio publique tal cual para esos puntos —y se dice así, sin disfrazarlo de precisión que no existe—.

El punto de partida —ni más viejo ni más joven que tu edad— se fija en 2 de los 5 factores, porque es el hábito medio real de las dos cohortes al empezar el estudio: 2,09 de media en las mujeres, 1,95 en los hombres, con «2 factores» como el grupo más numeroso en ambas. No es un punto de corte inventado para que la calculadora cuadre: es el dato que el propio estudio da de su población de partida.

El punto que más sorprende: el alcohol

La categoría de bajo riesgo del estudio es el consumo moderado, no la abstención. En sus datos, no beber nada de alcohol se asocia con algo más de riesgo que beber con moderación (5-15 g/día en mujeres, 5-30 g/día en hombres). Conviene decirlo con matices: este hallazgo —el llamado «efecto protector» del alcohol moderado— es de los más discutidos en epidemiología reciente. Estudios más nuevos con métodos de aleatorización mendeliana (que evitan mejor el sesgo de comparar con exbebedores que dejaron el alcohol por estar ya enfermos) apuntan a que ese beneficio podría ser, en parte o del todo, un artefacto estadístico, y que no hay un nivel de consumo completamente libre de riesgo. Esta calculadora usa la definición original del estudio porque es de ahí de donde salen todos los demás números: mezclar el alcohol de un estudio con la esperanza de vida de otro no tendría ningún sentido. Es, en cualquier caso, el factor con menos peso individual de los cinco.

El error clásico

Confundir esta cifra con una medición real. Un 43 en la calculadora no significa que tus células tengan 43 años: significa que, según hábitos parecidos a los tuyos, un grupo de decenas de miles de personas vivió, de media, lo que viviría alguien de 43 años con esos mismos hábitos. Es una correlación de grupo aplicada a un caso particular, con toda la incertidumbre que eso conlleva: el estudio mismo da rangos de confianza de varios años alrededor de cada cifra (por ejemplo, los 14,0 años de diferencia en mujeres tienen un intervalo de 11,8 a 16,2 años). No es una sentencia, es una orientación.

A quién no se le aplica

El estudio excluyó a quien ya tenía cáncer o enfermedad cardiovascular diagnosticada al empezar el seguimiento. Si es tu caso, el efecto de esa enfermedad sobre tu esperanza de vida pesa mucho más que el de los hábitos generales, y esta calculadora no lo puede reflejar: para eso está tu médico, no una fórmula de cinco factores. Tampoco sirve para menores de edad. Y hay que decirlo con honestidad: la cohorte es de profesionales sanitarios estadounidenses de los años 80, mayoritariamente blancos; la dirección de estos hallazgos se ha confirmado en otras poblaciones —hay un estudio de cohorte taiwanés de 2024 con la misma tendencia y una magnitud menor (unos 7 años de diferencia)—, pero la cifra exacta puede no trasladarse igual a todo el mundo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la edad biológica?

No es una medición de tu cuerpo, es una estimación estadística. La edad biológica «de verdad» se mide en laboratorio con metilación del ADN o longitud de los telómeros, y eso no lo puede hacer una calculadora de navegador. Lo que hace esta página es aplicar a tu caso una asociación conocida entre cinco hábitos y la mortalidad de un grupo muy grande de personas, medida durante décadas. Es una correlación de población aplicada a un individuo, no un diagnóstico.

¿De dónde salen los números de esta calculadora?

Del estudio Impact of Healthy Lifestyle Factors on Life Expectancies in the US Population (Li Y, Pan A, Wang DD, et al., Circulation, 2018), que siguió a 78.865 mujeres (Nurses' Health Study, 1980-2014) y 44.354 hombres (Health Professionals Follow-up Study, 1986-2014): más de 123.000 personas y 42.167 muertes registradas. El estudio mide cinco factores de bajo riesgo (no fumar, IMC saludable, actividad física, alcohol moderado y dieta de calidad) y calcula cuántos años de esperanza de vida separan a quien cumple los cinco de quien no cumple ninguno: 14,0 años en mujeres y 12,2 años en hombres.

¿Por qué no beber nada de alcohol no cuenta aquí como lo más sano?

Porque así lo define el estudio en el que se basa esta calculadora: su categoría de bajo riesgo es el consumo moderado (entre 5 y 15 g de alcohol al día en mujeres, entre 5 y 30 g en hombres), no la abstención. En sus datos, los abstemios tienen algo más de riesgo que quien bebe con moderación. Es el punto más discutido de los cinco: estudios más recientes, con métodos de aleatorización mendeliana, cuestionan que ese beneficio del alcohol moderado sea real y no un sesgo de comparar con exbebedores que dejaron de beber por estar ya enfermos. Esta calculadora usa la definición original de todos modos, porque mezclar la definición de alcohol de un estudio con la esperanza de vida de otro no tendría sentido.

Dejé de fumar hace años. ¿Por qué no me cuenta como «no fumador»?

Porque el estudio define el factor de bajo riesgo como no haber fumado nunca, y no da un valor intermedio para quien lo dejó. En la vida real, el riesgo de un exfumador baja de forma progresiva con los años sin fumar, pero esa cifra no está en este estudio y esta calculadora no se la inventa: aplica la misma definición estricta que aplicó el estudio, y lo dice con estas palabras.

¿Este resultado es un diagnóstico médico?

No. Es una estimación orientativa basada en hábitos, sin ninguna prueba física, analítica ni exploración de por medio. No sustituye a un chequeo médico ni a ninguna prueba de laboratorio. Si el resultado te preocupa, la persona que puede decirte algo con fundamento sobre tu salud es tu médico, no una calculadora.

¿A quién no le sirve esta calculadora?

A menores de edad, porque el estudio es de adultos. A personas con una enfermedad crónica ya diagnosticada (cardiovascular, cáncer, renal...), porque el estudio excluyó a quien ya tenía cáncer o enfermedad cardiovascular al empezar, y en esos casos el efecto de la enfermedad pesa mucho más que el de los hábitos generales. Y, con matices, a quien no encaje en una población adulta estadounidense de profesionales sanitarios de los años 80: la dirección del efecto se ha confirmado en otras poblaciones, pero la magnitud exacta puede variar.

¿Por qué el listón de actividad física es más alto que lo que recomienda la OMS?

La OMS recomienda un mínimo de 150 a 300 minutos semanales de actividad moderada para la salud general. El estudio en el que se basa esta calculadora exige más para contar el factor de bajo riesgo: unos 30 minutos diarios de media, unos 210 minutos semanales. No es que la OMS se equivoque: son dos preguntas distintas. La OMS marca el mínimo con beneficios claros; este estudio busca el nivel asociado al mayor beneficio de mortalidad en su cohorte, que resulta ser más alto que el mínimo.

¿Guardáis mis datos?

No. Todos los cálculos se hacen dentro de tu navegador. Ni tu edad, ni tu peso, ni tus respuestas sobre tabaco, alcohol o dieta salen de tu dispositivo: no hay servidor que las reciba ni base de datos donde guardarlas.